Los hobbies del poeta Marco Antonio Corcuera (II)

📷✨ Los hobbies del poeta Marco Antonio Corcuera (II)

Compartimos un nuevo texto de Julio Corcuera, hijo del poeta Marco Antonio Corcuera. En esta segunda entrega recuerda nuevamente la afición de su padre por la fotografía y una curiosa historia vinculada a una cámara Kodak Hawk-Eye que lo acompañó en sus años universitarios, en la Universidad Mayor de San Marcos. Entre archivos familiares y memorias recuperadas, el texto deja ver otra faceta del poeta y el rastro de sus viajes por Latinoamérica. La publicación se acompaña con el poema “¿Qué pensar ahora?”, incluido en la antología poética "Tala en el silencio" 📖.

In memoriam

Los hobbies del poeta Marco Antonio Corcuera (II)

Como ya he comentado en notas anteriores, los archivos de un escritor, terminan siendo una Caja de Pandora. Los de mi padre, el poeta Marco Antonio Corcuera, no son la excepción; por el contrario, confirman la regla. Pese a haber pasado ya dieciséis largos años de su ausencia, su estudio siempre guarda sorpresas muy agradables para compartir y conocer. Habíamos hablado de su afición por la fotografía. A fines de los años treinta, él tuvo una cámara fotográfica que era una de las mejores de su época. Me refiero a una Kodak, modelo Hawk – Eye, que aún conservamos en su estuche de cuero; tiene forma rectangular, lo que permite que sus tomas sean realmente unas postales.

La casa matriz de Kodak, Eastman Kodak Company, ubicada en Rochester, N. Y., recibía continuamente fotos de sus clientes, que, a criterio del usuario, estimaba ser muy relevantes o muy bien logradas gracias a la calidad de la cámara. Estas fotos, luego de una exhaustiva evaluación, eran usadas a manera de publicidad; se publicaban luego en revistas de la época en los países latinos. Todo esto transcurría siendo mi padre un estudiante universitario de Derecho, en la Universidad Mayor de San Marcos, Lima. Conociendo Marco Antonio su habilidad en la fotografía envió una foto que él consideraba muy bien lograda y que reafirmaba la calidad de su cámara.

Esto lo supimos años más tarde de su muerte, gracias a que, en su carpeta de comunicaciones recibidas, encontramos la carta que la Casa Matriz de Kodak cursó a nuestro padre. El cuerpo de la carta dice:

“… Acusamos recibo de su atenta del 10 de mayo [1938] que incluye una fotografía muy interesante del eclipse del sol, que tomó Ud. con una cámara Hawk-Eye.

Sentimos que el material usado actualmente en nuestros anuncios no abarca el tipo de fotografía extraordinaria que ha tenido Ud. la amabilidad de enviarnos. Por lo tanto, el hecho de devolverla no significa tacha alguna de su excelencia e interés poco comunes, sino que más bien refleja nuestros requisitos para fines de publicidad…”

Su contenido devolvía la confianza al poeta en su pericia como fotógrafo aficionado. Se trataba, pues, de una “fotografía extraordinaria”, tomada justamente cuando el sol cae y refleja su luz sobre el mar; la tituló: “eclipse de sol”, todo lo que se ve en ella, de la costa hacia el sol es oscuridad.

Con esta cámara colgada al cuello, nuestro padre viajó por toda Latinoamérica retratando amistades y lugares preciosos, que serán motivo para compartir muchas notas más. Nos enorgullece sobremanera saber que para él fue un hobby que lo llenó espiritualmente y del que pudo dejar evidencias de su paso por muchos lugares, inclusive mereciendo el reconocimiento de la empresa Kodak a través de su Casa Matriz.

Sus fotos forman parte de una serie que el poeta hiciera con sus compañeros universitarios, en una playa de Lima, que da cuenta de la diversión de estos jóvenes estudiantes. Esta cámara forma parte ahora del legado que nos dejó el poeta; y que hoy conservamos en los activos de la Fundación; además conformarán los atractivos del futuro museo que llevará su nombre.

 

¿Qué pensar ahora?  (*)

 

¿Qué pensar ahora,

que decir, si tengo

empapada el alma,

turbia la pupila

quieta la mirada?

¿Qué pensar ahora?

Todo ha terminado,

oquedad de olvido,

brevedad de lágrima.

 

(*) Poema tomado de la antología Tala en el silencio, del poeta Marco Antonio Corcuera, editada el año 2001.