El poeta y su estudio (I)

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A dieciséis años de la partida de Marco Antonio Corcuera, su estudio sigue en silencio, guardando manuscritos, correcciones y poemas en espera. En este texto, Julio Corcuera comparte el cuidado y la dedicación con que la familia revisa y publica la obra inédita del poeta, continuando un legado marcado por la paciencia, la disciplina y el amor por la palabra. Un testimonio íntimo sobre la memoria, la poesía y el compromiso de preservar una obra que sigue viva.



In memoriam
El poeta y su estudio (I)

Han pasado dieciséis años de la partida a la eternidad de nuestro querido padre, el poeta Marco Antonio Corcuera, y su estudio sigue luciendo igual, acaso esperando su retorno. El material de trabajo que dejó para una revisión final sigue intacto, presto a develar muchos secretos. Los cajones se mantienen tal cual los dejó: llenos de poemas, de recortes periodísticos, de versos y anotaciones de puño y letra, entre otros. Toda una Caja de Pandora.



Cada vez que nos reunimos los hermanos, vemos qué poemario se puede publicar durante el año en curso. Para ello nos dividimos el trabajo: uno hace la transcripción del manuscrito a un archivo digital, otro se encarga de ver que la transcripción sea fidedigna y, de existir anotaciones hechas a mano del autor, se analiza su aplicación. Este último es el trabajo más fuerte, encomendado, por lo general, a nuestros hermanos César y Paúl, para su evaluación y decisión final. Ellos deben validar la métrica y la asonancia de los versos, y determinar si la corrección dejada por el poeta era una temporal o definitiva. Recordemos que el poeta escribía sus poemas a mano y hacía las correcciones que consideraba necesarias. Luego los transcribía a máquina y realizaba nuevamente algunas modificaciones, para, posteriormente, dejarlos reposar. Por último, los revisaba por tercera vez y aplicaba correcciones manuales a efecto de volverlos a mirar con detenimiento una cuarta o quinta vez.

Durante todo este proceso, los borradores quedaban guardados en sobres rotulados con los posibles títulos del poemario; de esa manera, el poeta podía saber el contenido de cada uno. El tiempo de maduración podía variar, hasta por lo menos seis meses.

Cuando nuestra labor va quedando lista, en lo que nos corresponde, lo sometemos a consulta con poetas amigos, conocedores de los trabajos de Marco Antonio, para que ningún detalle quede fuera de revisión. Luego, pedimos consejo a amigos editores sobre propuestas de carátulas y diseño, hasta llegar a un ejemplar de modelo o machote.

Nuevamente, los cuatro hermanos intercambiamos opiniones sobre lo que pensaría nuestro padre respecto a su poemario. Conociendo en algo sus gustos y su pulcritud, procedemos a repasar la propuesta. De ser el caso, proponemos algunos cambios gráficos del mismo. Todo este trabajo toma su tiempo y al igual como lo hacía nuestro padre, en cada tramo tomamos un descanso para identificar posibles fallos. Esto lo asumimos con mucha responsabilidad. Finalmente, nos reconforta sobremanera saber que hemos podido cumplir en algo el gran trabajo dejado por nuestro padre. Como se sabe, Marco Antonio postergó la publicación de gran parte de su obra para dar paso preferente a la revista Cuadernos Trimestrales de Poesía, en la que difundió a innumerables poetas.

Trabajando colectivamente, hemos logrado publicar catorce libros de su autoría, entre antologías, poemarios y trabajos en prosa. Inclusive se ha logrado publicar dos antologías bilingües (español – inglés) y, próximamente, una tercera (español – francés), la cual se encuentra en espera de financiamiento. Para todo esto, hemos contado con generosas entidades aportantes que han aligerado el peso económico.

El trabajo de mayor exigencia y de grata satisfacción fue la edición facsimilar de la colección completa de las revistas Cuadernos Trimestrales de Poesía y Cuadernos Semestrales de Cuento, en la que el Dr. Richard Cacchione y mi hermano César figuran como coeditores. Fue un trabajo de cinco años ininterrumpidos de escaneos, revisiones, elaboración de textos críticos apropiados y la selección de una galería de fotos adicionales como aporte visual.

En el poemario Cartas cruzadas, publicado el año 2003, estando aún en vida nuestro padre, se recopilaron las misivas que cruzaron él y su hermano Arturo. La respuesta del poeta Arturo Corcuera se produce estando Marco Antonio en recuperación de una severa isquemia cerebral que le afectó la movilidad, el habla y todas las funciones motoras del lado derecho. En este poema, Arturo alude al estado físico de su hermano; haciendo uso de su pericia poética esboza figuras tan bien urdidas que develan su amor y cariño fraternal. A continuación, unos versos del poema:

Carta a mi hermano Marco Antonio

Frente al ruido mundano y testarudo
opones tu silencio como escudo,
y mientras yo hablo solo tú estás mudo.

Escribe cuántas cosas tu mirada;
silente está tu mano quebrantada
y dice tanto, aunque no escriba nada.

Nos ayuda a vivir saber que talas
en silencio todas hierbas malas
mientras se oye el zumbido de tus alas.

No estás atado, corres como la brisa
y corres como el río que va a prisa
con las olas, lo leo en tu sonrisa,

Ya aletea el avión, y te diría,
que vuelo en alas de tu poesía
humus de aroma y de melancolía.

Por otro lado, deseamos dejar constancia de algunos trabajos por revisar; como muestra, va este bello poema inconcluso que dejara nuestro padre en uno de sus tantos sobres de trabajo, con la seguridad de que lo incluiremos en alguna edición posterior.

Ya los claros clarines de Darío

Ya los claros clarines de Darío
dejaron de tocar su nota altiva,
gloria tras de la lucha ya no mueve
ninguna voz, por alta que ella sea.
Solo la paz se cubre con el manto
regio de la divina diosa, ella
atraviesa los arcos triunfales
que ansiosa necesita nuestra tierra.
Si la luz y el sonido en los espacios
se disputan los reinos siderales
aquí abajo, materia que se mueve
y circula en perfecta geometría.
También halla sosiego milenario
porque al fin es el hombre, solo el hombre
el que interesa, pues es quien decide,
después de Dios, las cosas de la tierra.

La paz como una espiga se levanta
como una cumbre helada, como un halo
mejor como un emblema que universo
tiene que hacerlo suyo y cultivarlo
como atalaya, boya o salvavida
que el hombre necesita y lo precise.
Como única esperanza idealizada
que se prende de su alma enardecida.

Finalmente, queremos precisar la complacencia que nos embarga el haber publicado todos estos libros desde la Fundación Marco Antonio Corcuera. Renovamos nuestro compromiso de seguir haciéndolo hasta que las fuerzas nos abandonen como lo hizo en vida el poeta. Es para nosotros un compromiso moral que cumpliremos a pesar de las dificultades que se nos presenten a futuro.