Mensaje de Antonio Cillóniz en la presentación del XI “Poeta Joven del Perú”

Antonio Cilloniz, ganador de la III edición de “El Poeta Joven del Perú”, junto con José Watanabe, fue parte de la presentación de la XI edición de dicho concurso, a través de la lectura del mensaje que envió a los jóvenes peruanos con talento literario. A continuación, sus palabras:

Mensaje de poeta Antonio Cillóniz, Poeta Joven 1970

Es un gran honor para mí que la Fundación Marco Antonio Corcuera con motivo de la Convocatoria del XI Concurso, que otorgará el premio “El Poeta Joven del Perú” en 2020, me haya pedido que dirija unas palabras a los jóvenes peruanos que hoy escriben poesía.

Cuando este premio se otorgue habrán pasado también cincuenta años desde que José Watanabe y yo recibiéramos dicho premio en el Tercer Concurso de 1970; así pues, cumplir con este compromiso no sólo es para mí un honor sino también una obligación, porque ser “Poeta Joven del Perú” es una distinción que siempre se ha de tener presente como muestra de gratitud por haberla recibido.

El hecho de que yo sea uno de los más antiguos galardonados hace que también recaiga sobre mí la responsabilidad de ayudar a que tan meritoria trayectoria del premio se continúe hoy en otros, pasando así a formar parte de la cofradía de poetas jóvenes del Perú, cuyo poeta que me precede es Winston Orrillo, ganador en la segunda convocatoria de 1965 junto con Manuel Ibáñez Rosazza.

Por tanto, invito a todos los jóvenes a que inicien su andadura poética en este concurso, que desde 1960 ha representado en el panorama poético peruano siempre la confirmación de tener una presencia muy significada en el ámbito de la poesía nacional y que representa un reconocimiento excepcional no sólo a ganadores como César Calvo y Javier Heraud o José Watanabe, sino a finalistas o mencionados tan meritorios como Lucho Hernández o Juan Ojeda, sólo por mencionar a algunos de los ya fallecidos de las tres primeras convocatorias.

No niego la dificultad en obtener cualquiera de las distinciones, he ahí también el valor del premio y el mérito del galardonado; porque hasta ahora el concurso ha convocado a poetas menores de treinta años quinquenalmente.

Estoy seguro de que cuantos se presenten merecerán ganarlo, pero si no es así, acuérdense de estas palabras:

«No se desanimen por eso, no es ningún fracaso, tan sólo hubo otras obras que gustaron más en ese momento y si perseveran habrá otro día en que podrán escribir obras seguramente mejores que la que ahora les hayan superado, porque hay poetas que maduran muy pronto y escriben verdaderas obras universales muy jóvenes, como Rimbaud con menos de veintiún años, y otros que son de maduración lenta aunque profunda, cuya obra maestra es tan tardía que habrían sido descalificados de este concurso por edad, como Edgar Allan Poe cuyo célebre poema “El cuervo” es de 1845 cuando él tenía ya 36 años.

»Si claudican será sólo porque su vocación no era demasiado fuerte, por tanto, no se desanimen si pierden, tómenlo más bien como acicate. Y si ganan los felicito muy sinceramente, pero no se enorgullezcan, acepten el premio con humildad y gratitud, aunque no olviden jamás que lo que han ganado en realidad es la responsabilidad de procurar mantener la dignidad y el prestigio de un poeta peruano como César Vallejo o José María Eguren entre tantísimos más de nuestra vasto y admirable acervo lírico o de poetas jóvenes como César Calvo y Javier Heraud también entre muchos otros tan excelentes como ellos».

 

 

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