Stephany Calderón: Creo que este país tiene mucho talento. Hay que saber mirar adentro y creer en uno mismo.

 

Entrevista a Stephany Calderón

Mención Honrosa de El Poeta Joven del Perú

 

¿Qué evento en tu vida fue el que hizo que te interesaras por la poesía?

Empecé escribiendo canciones de rap en el techo de mi casa cerca de los 13 años. Recuerdo que en el colegio solía esconderme en el baño para escribir. El baño era una excusa para vivir a solas las consecuencias de algún síntoma o un percance por haberme enfermado, patrones que también veía en la vida de varios escritores.

En la infancia también tuve que lidiar con el papel bufón. Fueron momentos específicos en los que me mostraba al público totalmente imperfecta y chueca, por así decirlo.

Al principio escribía letras sobre la gente “diferente”, “los incomprendidos”, la excepción. Luego me di cuenta que esa minoría estaba reflejada en un aspecto más social, y me involucré con el movimiento punk e ideas libertarias. En ese camino alternativo y de algunos excesos, llegué a experimentar sentimientos como la soledad, el miedo, la angustia. El hecho de vivir en San Borja, donde todo estaba ordenado y limpio, y bajar a los conciertos de mala muerte en los conos, en el Centro de Lima, etc. fue un vómito de mundos distintos, y del cual años más tarde me purgue a través de un cambio interior. En todo ese trayecto la poesía fue mi cura, mi recurso de alivio necesario que le daba y le da sentido a mi vida.

¿Hay alguna persona en tu vida, que haya sido un constante apoyo para ti como poeta?

Mi madre. Desde mis momentos más convulsionados y de emergencia, hasta los momentos de compasión, de perdón y alivio, ella me siempre me abrazó y me dio su amor. Mi hermana. Ella siempre fue parte de mi inspiración. Me crío y me orientó para crecer. Con ella, sin querer queriendo, escribíamos canciones surrealistas con letras como “el chicle camina, el freno no para, bajar en la esquina”. Ella me inspiró a soñar, a volver realidad la magia. Y así fue. Esta magia es real. Creo que no sería nada sin ellas. El otro Ser, sería Dios, que el segundo tercio de mi vida espiritual, lo volví a aceptar. Ahora me considero creyente fiel.

¿Cómo te enteraste de la convocatoria de la X edición de “El Poeta Joven del Perú” y cómo te decidiste a participar?

Me enteré porque sigo diversas convocatorias que apoyan a jóvenes que escriben poesía y que a través de estos concursos encuentran una estimulación para seguir haciéndolo.

¿Cuál fue tu mayor inspiración para componer El Péndulo de la Locura?

Mi inspiración es la vida (mi vida) Todo lo que he podido experimentar desde que tengo cognición y sentido (sinsentido). Con “El Péndulo de la Locura” quise expresar todo ese maremágnum de emociones que quedaron de los años de caos, depresión y hundimiento. Hago referencia a esas jugadas de la vida que te sorprenden, que llegan sin avisar, y que cambian el curso de la historia. Como es que de pronto, soy “una nueva yo”, y luego viene el fantasma de quién era antes a perturbar los planes del presente. Es un canto a la vida, a esa lucha por permanecer en el camino luminoso de nuestra propia esencia.

Cuéntanos de dónde eres. ¿Influyó tu ciudad en la formulación de tu poemario?

Nací en Lima. Lima de por sí es una ciudad, que ha recibido tantos adjetivos, incluso en canciones. Para mí es como dice Calle 13, en referencia a Latinoamerica: “Un pueblo sin piernas pero que camina”. Un guerrero herido que aún puede caminar, un niño que sonríe pese a su malestar. Un rompecabezas hecho por locos y chiflados. Como si nos hubiéramos acostumbrado a vivir sin esa pieza que falta. Algunos la buscan otros se echan a dormir. Pero en esa búsqueda encuentran maneras divertidas de sentirse aliviados, completos, satisfechos, con esperanza, con ganas de olvidarse por un momento de “la pieza” y festejar el triunfo de un partido de futbol. Gente que tiene la fuerza suficiente para levantarse otra vez para seguir trabajando, pese a ver a un mar de gente caída, perdida, pese a escuchar los noticieros nada alentadores… Ver que hay gente de Lima que es fuerte y se levanta, es un hecho inspirador para mí.

¿Cuál es tu poema preferido en este poemario y por qué?

Está un poco difícil elegir uno solo. Pero algunos de mis favoritos son: “Diálogo con la niña del espejo”, que es como una autocontemplación propia y exalto mucho la figura de la niña interior. También me gusta el poema “Yolo” que refleja mi personalidad y cómo experimento ese trance de emociones. Y es el poema “Madre”, que como su nombre lo dice, habla de quien siempre es un apoyo constante para mí y me alienta para sobreponerme, mi madre.

¿Qué le aconsejarías a los jóvenes que quisieran participar en la próxima edición de “Poeta Joven del Perú”?

Que se atrevan. Que nunca se sabe hasta intentarlo. Que fue primera vez que concurso en un Poeta Joven y pude, ¿Por qué no ellos? Que su talento tiene valor, y que ésta es una oportunidad para reconocerlo. Que no va a ser fácil, que escribir requiere disciplina, lectura, relectura, tiempo, humildad para recibir críticas. Que pese a haber recibido un feedback negativo no se den por vencidos, sino tomen esa crítica para evolucionar. Creo que este país tiene mucho talento. Hay que saber mirar adentro y creer en uno mismo.

Por último, nos gustaría saber cuáles son tus recomendaciones literarias. ¿Qué tres poemarios piensas tú que son infaltables en la biblioteca de un escritor?

Hay tantas que ni me acuerdo. De cajón Vallejo con “Trilce”, el conocidísimo poeta peruano por la presentación de su poemario, Oquendo de Amat, por su “5 metros de poemas”, “El Viaje” de Javier Heraud, “La última inocencia” de Alejandra Pizarnik, “Veinte poemas para ser leídos en el tranvía” de Oliverio Girondo, “Pameos y meopas” de Julio Cortázar.

 

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