Semblanza: Horacio Alva Herrera.

 


Horacio Alfonso Alva Herrera, nació en Pacasmayo el 18 de noviembre de 1918. Durante su juventud, conocería a Marco Antonio Corcuera con quien publicaría, en Trujillo, la 2da edición de Cuadernos Trimestrales de Poesía, junto con Wilfredo Torres Ortega, Carlos Humberto Berríos y Héctor Centurión Vallejo.

Su labor es especialmente loable puesto que Cuadernos Trimestrales de Poesía llegó a ser una de las más prestigiosas revistas literarias de su tiempo donde escribieron reconocidos poetas como Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Adalberto Ortiz y Juvenal Ortiz Saralegui.

En La Libertad, Horacio Alva ocuparía cargos públicos residiendo en Trujillo. Ahí mismo se desarrollaría como periodista escribiendo semanalmente para el diario La Industria y se convertiría en catedrático universitario en Literatura en la Universidad Nacional de Trujillo, casa de estudios que en el futuro lo nombraría Profesor Emérito.

Alva no dejó su inspiración literaria de lado y, a la par con su progreso profesional, se desarrolló como artista, publicando a lo largo de 30 años sus obras en prosa y verso que le llevaron a ser condecorado en numerosas ocasiones, siendo una de las más importantes el premio en el Primer Festival de Poesía Peruana el año 1963. El poeta compartió con MAC esa predilección por la naturaleza en su obra. No obstante, habiendo sido criado siempre en la costa, guardó especial favoritismo por el mar a quien se refería en numerosas ocasiones en sus obras.

Según MAC: «Su poesía es clara, en el romance y el soneto, temas de la costa del litoral, desde las orillas del mar a las estribaciones de la sierra; la riqueza del arrozal, la galanura de los gansos; el zorrino, la lagartija y la serpiente; los chopos de arbustos del arenal y los árboles como el espino, la algarroba. Es decir, un campo delimitado, dejando íntegramente el mar y tomándose la franja del litoral norteño, aunque esto sin dejar de lado sus poemas marinos. Su extenso poema “Costa” es seguramente lo mejor de su cosecha, como él solía decir».

Murió en Trujillo 1988 habiendo regalado a los peruanos obras como, “Cantos de mar y soledad”, “Cuando el agua venga”, “Posibilidades literarias de nuestra costa” y “Amarilis”.

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